SUSCRÍBETE
Noticias

Agua San Mateo: el valor de lo irrepetible

La visita del sommelier Martin Riese pone en valor a San Mateo, como un agua de clase mundial, capaz de dialogar con la gastronomía peruana y competir en el segmento premium internacional. Publicado: 2 de febrero de 2026

Durante décadas, el Perú ha construido una reputación global ligada a su biodiversidad, su geografía extrema y, especialmente, a su gastronomía. Hoy, esa conversación empieza a ampliarse hacia un elemento tan esencial como silencioso: el agua. En ese contexto, la reciente visita de Martin Riese, uno de los sommeliers de agua más reconocidos del mundo, marca un punto de inflexión para San Mateo, agua de manantial que nace en lo alto de los Andes peruanos y que busca posicionarse como un referente de clase mundial.

Riese ha catado miles de aguas alrededor del planeta. Por eso, su primer encuentro con San Mateo no fue casual. “Me sorprendió profundamente lo balanceada que es. Tiene una entrada muy limpia y suave, pero luego aparece una mineralidad sutil que se queda en el paladar. Eso es exactamente lo que busco en un agua”, señala. Esa armonía —difícil de lograr incluso entre marcas premium internacionales— fue lo que despertó su interés inmediato.

EL ORIGEN COMO CLAVE

El origen explica buena parte de esa experiencia sensorial. San Mateo proviene de un manantial protegido a más de 3,300 metros sobre el nivel del mar, en la Cordillera de los Andes. A esa altitud, la ausencia de actividad industrial y la baja intervención humana permiten que el agua conserve su pureza natural, filtrándose lentamente a través de rocas ancestrales. “A esta altura no hay fábricas ni contaminación. El agua nace honesta, rica en minerales saludables, sin nada que no deba estar ahí”, explica Riese.

Más allá de lo técnico, el sommelier describe el primer sorbo como una experiencia emocional. “Me llevó a un recuerdo de infancia, a una sensación de cuidado y calma. Cuando un agua logra activar una memoria positiva, sabes que estás frente a algo especial”. Esa conexión sensorial —que va más allá del gusto— es clave en la cultura contemporánea del consumo premium, donde los productos no solo se evalúan por su calidad, sino por la experiencia que ofrecen.

En un mundo donde el agua embotellada se ha convertido en un símbolo de estilo de vida, Riese es enfático: no todas las aguas son iguales, ni deberían serlo. “No quiero que el agua sea diseñada en un laboratorio. Quiero el poder de la naturaleza. Eso no se puede replicar”. Esa imposibilidad de copia es lo que convierte a San Mateo en un producto único, directamente ligado al territorio peruano, su geografía y su historia.

Una experiencia para recordar

Este enfoque quedó claro durante el evento experiencial inmersivo que marcó una nueva etapa de la marca, tras su integración al portafolio de Gloria. Junto al chef James Berckemeyer, los asistentes vivieron una experiencia donde el agua no fue un acompañante secundario, sino protagonista. “Un buen agua no cambia el sabor de la comida, lo eleva. Es el puente entre el plato y el paladar”, explica Riese. En platos emblemáticos como el ceviche, esa cualidad es fundamental: la suavidad y mineralidad equilibrada de San Mateo realzan la acidez y frescura del pescado sin opacarlo.

La relación entre agua y gastronomía no es un detalle menor en el caso peruano. Así como la cocina nacional ha sabido reivindicar el origen de sus insumos, el agua empieza a ocupar el lugar que merece. “No tendría sentido venir al Perú, comer comida peruana y beber un agua extranjera. El agua debe contar la misma historia que el plato”, reflexiona el sommelier. En ese sentido, San Mateo comparte con la gastronomía local un mismo ADN: respeto por el origen, identidad y orgullo por lo propio.

Alineados a las exigencias del mercado actual

Desde una mirada global, Riese considera que el consumidor premium de hoy busca mucho más que hidratación. “El agua es parte de la identidad. La gente quiere sentirse orgullosa de lo que lleva en la mano”. Así como el Perú es reconocido mundialmente como capital gastronómica de América Latina, el experto confía en que también pueda ser identificado como un país de aguas excepcionales.

Esa visión es compartida por la marca. Tras su integración al portafolio de Gloria, San Mateo presenta su relanzamiento destacando el manantial de donde proviene. “San Mateo es un agua querida y es un orgullo para nosotros expandir esta marca. Nuestro objetivo es poner en valor su origen, que garantiza su sabor y alta calidad, posicionándola como representante de las aguas de manantial peruanas”, señaló Daniella Rentería, gerente de Marketing de Gloria.

En un escenario históricamente dominado por marcas extranjeras, San Mateo abre una nueva conversación: la del agua peruana como producto de clase mundial. Una invitación no solo a beber mejor, sino a valorar un recurso que, como recuerda Riese, es tan valioso como escaso. “Deberíamos ser más conscientes del agua que tenemos. Para muchos en el mundo, acceder a agua pura sigue siendo un lujo”.

Hoy, San Mateo no solo se bebe: se celebra como una expresión auténtica del Perú.

compartir:

Noticias

VER MÁS