Hay espacios que se recorren y otros que se viven. Amaura pertenece a este último grupo. Ubicado en una elegante casona de 1952, en lo que fue parte de la histórica Hacienda San Isidro, este restaurante se ha consolidado como uno de los puntos de encuentro gastronómicos más atractivos de Lima, gracias a una propuesta que equilibra tradición, modernidad y experiencia.
Desde el primer ingreso, Amaura invita a bajar el ritmo. La arquitectura original dialoga con una intervención contemporánea cuidada, donde cada ambiente tiene una identidad propia y una atmósfera distinta.
La propuesta gastronómica es uno de sus grandes pilares. La carta de Amaura reinterpreta sabores clásicos de la cocina internacional con técnicas actuales, apostando por una cocina de autor que respeta la esencia de los insumos y realza su carácter.
A esta experiencia se suma una coctelería de vanguardia que cobra especial protagonismo en el Rooftop, un espacio vibrante y sofisticado que se transforma al caer la noche. Aquí, la barra se convierte en un punto de encuentro donde los cócteles dialogan con la música y el ambiente, creando una experiencia social dinámica, ideal para cerrar el día o iniciar la noche.

Amaura se distingue también por la versatilidad de sus espacios. Sus salones interiores ofrecen un entorno elegante y acogedor, perfecto para reuniones formales o celebraciones privadas; la terraza propone un ambiente más relajado y casual, ideal para encuentros distendidos; mientras que el Rooftop aporta una energía contemporánea y animada que redefine la vida nocturna en San Isidro. Tres espacios, tres experiencias, un mismo concepto.
Para Gonzalo Valencia de Villena, gerente general de Amaura, el valor del proyecto está precisamente en esa armonía: “Amaura es, sin duda, un espacio bien logrado, en el que se conjugan ambientes únicos con una gastronomía de sabores de antaño y el toque de modernidad de esta época, lo que hace de esta propuesta un lugar especial, digno de ser disfrutado por todos”.
Más allá de la propuesta culinaria y del diseño, Amaura se ha convertido en un punto de encuentro social. En una ciudad que valora cada vez más los espacios con identidad, destaca como un destino gastronómico que invita a quedarse, compartir y crear momentos memorables.
