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Cine

Carlos Carlín: «Esta historia me escogió a mí»

En exclusiva desde Italia, Carlos Carlín comparte cómo la obra teatral “La Tribu” se transformó en película, el fuerte lazo con el elenco que dio vida a la historia y el regreso de la obra a Lima para su última y emotiva temporada en la capital. Publicado: 14 de febrero de 2026

Desde un pequeño pueblo cerca de Génova, rodeado de montañas y escenarios que parecen sacados de una película, Carlos Carlín habla con una mezcla de asombro y gratitud. Está en Italia rodando La Tribu, la versión cinematográfica de la obra que nació en el teatro y que hoy se expande hacia la pantalla grande. “Es un sueño del que todavía no aterrizamos quienes empezamos este proyecto”, confiesa. Y no es una frase hecha: para él, esta película representa el punto más alto de un proceso creativo que comenzó casi sin proponérselo.

Todo empezó cuando Ítalo Cordano y Bruno Ascenso se acercaron con el texto para llevarlo al teatro. Lo que siguió fue, según Carlos, una cadena de coincidencias que parecían escritas por el propio destino. “La obra encontró a su elenco, no al revés. Encontramos un elenco perfecto para esta historia”. El éxito de las dos primeras temporadas confirmó que había algo especial entre manos. Ahora, con una tercera temporada y el salto al cine, La Tribu se consolida como un proyecto que no deja de crecer.

Para Carlín, el impacto fue inmediato. “Cayó en mis manos un texto que me reconcilió con el teatro de texto”, recuerda. Venía de un momento en el que se sentía algo distante del formato tradicional, hasta que apareció Silvano, su papel en La Tribu, el personaje que hoy lo acompaña incluso mientras habla, todavía caracterizado después de una jornada de rodaje.

“Lo que dice la obra, lo que dice el texto, es muy potente”, señala. La Tribu habla de reconciliación familiar, pero también de algo más amplio. “Lo podemos trasladar a la reconciliación del país, incluso del mundo, en un momento donde todo está tan polarizado”, dice, convencido de que esa es una de las razones por las que el proyecto conecta con públicos tan distintos.

Del escenario a la pantalla grande

El paso del teatro al cine no fue casual. Bruno Ascenso, además de director teatral, es también director y guionista de cine, y desde el inicio tuvo clara la posibilidad de llevar la historia a otro formato. “Es una historia muy sólida”, explica Carlos. Y lo confirma con una anécdota reveladora: “Muy pocas veces me ha pasado que, al salir de una obra, la gente se quede discutiendo entre ellos: padres, hijos, familias enteras conversando sobre lo que acaban de ver. Eso no es común”.

Esa reacción del público fue una señal. Si en el teatro ya generaba conversación, el cine permitiría llevar la historia aún más lejos. “Ahora la gente va a ver más de lo que ha visto en el teatro, con primeros planos, escenarios naturales y una poética visual muy bonita. Es una suerte y una bendición poder filmar en Italia”.

Un viaje también interior

En esta parte del rodaje, Carlos es el único actor que viaja a Europa. Su personaje emprende un viaje para reencontrarse con su padre, enterrado en Italia. “Es mi viaje, el viaje interior de mi personaje. Para mí ha sido súper emocionante y emotivo”. Esa experiencia, además, se trasladará de manera directa al escenario cuando vuelva a Lima. “Voy a llegar a la obra con otra carga. Ya no es solo interpretativo, es vivencial”.

La adaptación cinematográfica ha sumado nuevas capas a la historia. “El guion para el cine ha aportado más. Por eso, incluso quienes ya han visto la obra varias veces no se van a cansar. Van a descubrir nuevas lecturas”, comparte.

El elenco: una familia real

Si hay algo que Carlín repite con emoción es la fuerza del elenco. “Las obras escogen a sus elencos, y esta obra escogió al suyo”. Él mismo admite que, al inicio, no pensaba participar. “Yo no iba a estar. No quería. Pero por el cariño, por el texto y por cómo me gusta trabajar con Bruno e Ítalo, acepté. Y fue maravilloso”.

Con los años, el grupo se convirtió en algo más que un equipo de trabajo. “Se ha armado como una familia, como una tribu de verdad”. Recuerda celebraciones, salidas improvisadas, caminatas cantando por la calle y risas compartidas. “Somos un elenco súper unido. Y eso se siente en escena”.

Filmando un sueño

Italia no es solo una locación, es parte del alma de la película. Están filmando en el pueblo original del abuelo de Ítalo, lo que añade una capa emocional al proyecto. “El alcalde nos ha recibido. Estamos viviendo un sueño muy bonito. A veces nos miramos y decimos: ¿qué hacemos acá? ¿Cómo llegamos aquí?”.

Más allá de lo técnico, hay algo que Carlín valora especialmente: las personas. “Estoy rodeado de gente no solo talentosa, sino valiosa como personas, tanto en el elenco como en la producción. Con los años, eso es lo que más valoras”.

Lo que viene

Mirando hacia adelante, Carlos no pide otra cosa que seguir actuando. “Siempre nuevos personajes. Más retos. Más cine, más teatro. Estar cómodo haciendo lo que me gusta hacer”. Después de más de tres décadas de carrera, su deseo es simple y profundo: disfrutar, aprender de sus compañeros y seguir creciendo con cada proyecto.

Última temporada en Lima: inicia el 19 de febrero

Mientras la película toma forma, La Tribu se prepara para su última temporada teatral en Lima. El regreso será el 19 de febrero, con funciones durante seis semanas.

Para Carlos, este cierre tiene un sabor especial. “Es una despedida, pero también una celebración. Queremos concentrarnos en el lanzamiento de la película, pero también tenemos ganas de girar con la obra por el interior del país. Faltan espacios, faltan espectáculos. Hay público que también merece ver estas historias”.

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