Por Arianna Gonzáles | Fotografía: Andrés Espinoza
Daniela De Izcue pertenece a esa nueva generación de músicos peruanos que no temen ser vulnerables, hablar desde lo cotidiano y tejer una narrativa personal que, sin dejar de ser íntima, se vuelve universal. Con un estilo pop en español lleno de lirismo y sinceridad, representa una voz que se consolida desde el Perú, pero con una mirada global. Graduada recientemente de la carrera de Música, celebra este hito como parte de un camino que ha sabido compaginar formación y exploración artística.
Empezó su proyecto como solista mientras aún estudiaba y hoy, se encuentra lista para seguir creciendo dentro de una industria en constante transformación. Pero su apuesta no es solo técnica o profesional, sino profundamente emocional: “Mi música parte mucho de mi experiencia como mujer peruana; quiero que otras mujeres se sientan vistas, escuchadas y se atrevan a creer en ellas mismas”, señala. Daniela no es ajena a los desafíos de construir una carrera artística en el Perú. Por eso, cada paso que da, lo hace con una clara intención de aportar a la escena local. “Desde un inicio he querido que mi identidad como artista se base en eso: en poder dar la mano y ayudarnos entre todos, para impulsar juntos nuestra industria musical”, dice, reafirmando un compromiso que va más allá de su propio proyecto. Este espíritu colaborativo la ha llevado a explorar otras geografías: hace poco es tuvo en Canadá, donde ofreció un concierto con Sofar Sounds en Toronto; y en Argentina, donde grabó una próxima colaboración.
“Mi música es una mezcla de luces cálidas, palabras sinceras y emociones que muchas peruanas y peruanos pueden reconocer como propias”.
La peruanidad en su propuesta no es un recurso superficial ni un adorno estético. Está presente en su forma de escribir, en los temas que elige y en la sensibilidad con la que aborda sus letras. “Como compositora, me gusta escribir de forma directa y cercana, por eso a veces uso jergas peruanas o formas de hablar que hemos escuchado toda la vida. Se trata de reflejar el con texto en el que crecí: nuestras tradiciones, las familias, la manera en que nos hablamos, lo cotidiano, y también otros temas más complejos como el duelo, que está presente en mi último sencillo ‘Dulce’”, explica. Esa fidelidad al entorno que la formó es también una forma de resistencia, de afirmar lo propio en una industria que muchas veces exige homogeneidad.
Chabuca Granda y Eva Ayllón son dos de sus referentes más importantes, mujeres que marcaron un antes y un después en la música peruana. De Chabuca admira “el manejo en sus le tras, con grandes usos de metáforas, que hacen que cada canción se sienta como una poesía”, y de Eva, “su energía incansable que lleva al escenario y con el cual contagia a su público siempre”. Ambas influencias se perciben en el respeto que Daniela le tiene a la palabra y en la potencia emocional con la que entrega cada interpretación.
Su próximo álbum, aún en proceso, será una suerte de retrato generacional desde la experiencia de ser mujer joven en el Perú.
RESIGNIFICANDO LA MÚSICA
Además de cantante, Daniela es coach vocal certificada, experiencia que ha potenciado su empatía y su mirada sobre el canto como acto emocional y técnico. “Enseñar me ha hecho ver el canto desde otra perspectiva: dar confianza, trabajar la técnica y ser constantes”, cuenta. Esta labor pedagógica se entrelaza con su visión artística, haciendo de su proceso creativo un espacio también de sanación, escucha y cuidado. En canciones como “Me Miro” y “Valgo la Pena”, la artista ahonda en temas como la autoestima y los estándares de belleza, conectando con la experiencia de muchas mujeres peruanas. Lejos de una postura moralista, Daniela canta desde la vulnerabilidad, desde ese lugar donde las emociones se nombran y se transforman. “Mientras la cantas, te repites a ti misma que sí vales”, dice sobre “Valgo la Pena”, convirtiendo su música en un espejo donde otras puedan verse reflejadas y fortalecidas.
Su próximo álbum, aún en proceso, será una suerte de retrato generacional desde la experiencia de ser mujer joven en el Perú. Lo visual y lo sonoro se conjugan en una propuesta que busca emocionar desde la honestidad. Consciente del poder del storytelling, Daniela también se ha volcado al mundo digital para compartir el detrás de cada canción. Sus videos no solo documentan el proceso artístico, sino que permiten conectar con su audiencia desde un lugar real. “El proceso muchas veces conecta más que el resultado final, porque muestra el esfuerzo, la evolución y lo que hay detrás de cada canción”, afirma.
Lo que mueve a Daniela De Izcue es más grande que la música: es una convicción profunda de que el arte puede acompañar, emocionar y transformar. Y lo hace desde un país que ella no solo ama, sino al que también busca retratar y reimaginar con cada verso. Porque, al final, como ella misma lo dice, “crear música desde el Perú en un contexto globalizado significa poder mostrar lo que somos y, al mismo tiempo, conectar con el mundo”. Y esa conexión empieza, siempre, por reconocerse a uno mismo en lo que nos hace auténticamente peruanos.
AGRADECIMIENTOS:
PRODUCCIÓN Y DIRECCIÓN DE ARTE: Arianna Gonzales (@ariannagonzaless)
STYLING: Katha Puga (@kathathecat)
MAKEUP: Lucero Saavedra (@valu.makeupartist)
HAIRSTYLE: Didi Poma (@didipoma.mua_hair_artist)
VIDEOGRAFO: Juan Franco (@jfrancor29)
AGRADECIMIENTOS DE STYLING: KERO DESIGN (@kerodesign_official)
ACCESORIOS: TESZ (@teszuniverse)