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Salud mental sin tabúes: la importancia de hablar, sentir y pedir ayuda

Desde miradas distintas —la psicología clínica y el acompañamiento terapéutico alternativo—, Camila Benzaquen y Daniella Salinas reflexionan sobre la importancia de priorizar la salud mental y apostar por el autocuidado. Publicado: 29 de enero de 2026

Identificación del problema: ¿crisis o transformación?

Hay una pregunta que se repite en consulta, aunque pocas veces se formula de manera directa: “¿Qué me está pasando?”. Para Daniella Salinas, coach ontológica, ese vacío de palabras es una de las grandes barreras cuando se habla de salud mental.

“Muchas personas llegan buscando respuestas externas, pero cuando profundizamos aparece algo muy básico y, a la vez, muy complejo: no saben identificar lo que sienten”, explica. En una sociedad que prioriza el rendimiento, la productividad y el “seguir adelante”, el mundo emocional queda relegado. “Nos cuesta aceptar dónde estamos parados emocionalmente. Y sin ese reconocimiento, no hay proceso posible”.

Durante mucho tiempo, la crisis se vivió en silencio. Se escondía, se minimizaba o se postergaba hasta que el cuerpo o las emociones decían basta. En muchos contextos latinoamericanos, hablar de ansiedad, depresión o agotamiento emocional era sinónimo de debilidad o falta de carácter. Hoy, aunque el tema está más presente en el discurso público, todavía persisten miedos, prejuicios y culpas asociadas a la salud mental.

Las cifras ayudan a dimensionar ese silencio. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada ocho personas en el mundo vive con algún trastorno de salud mental, y más del 50 % no recibe ningún tipo de atención profesional. En América Latina, la brecha se amplía por factores culturales, económicos y de acceso: se normaliza el malestar, se romantiza el sacrificio y se posterga el cuidado emocional.

Brian Hemmerde y Camila Benzaquen, cofundadores de "Mente Bonita.

En ese contexto, la palabra “crisis” suele estar cargada de miedo. Culturalmente se asocia al fracaso, a la pérdida de control o a no haber sabido sostener una etapa. Sin embargo, tanto Salinas como Camila Benzaquen coinciden en que muchas veces es el punto de partida para un cambio profundo.

“No puedes vivir eternamente en crisis”, señala Daniella. “Cuando algo ya no resuena contigo, cuando una creencia deja de sostenerte, ahí aparece la transformación”. En ese sentido, el quiebre no es el problema, sino la resistencia a mirarlo.

Camila Benzaquen, psicóloga y cofundadora de Mente Bonita, lo aborda desde una mirada clínica y social. Para ella, el conflicto no es atravesar momentos de quiebre, sino hacerlo en soledad o desde la exigencia de “poder con todo”. “Se nos enseñó a resistir, a aguantar, a no molestar. Y eso pasa factura: ansiedad crónica, agotamiento emocional, desconexión con uno mismo”.

Hablar de salud mental sin tabúes implica aceptar que no todo se puede resolver solo, y que pedir apoyo no es sinónimo de debilidad, sino de responsabilidad personal.

Acompañar sin dependencia

Uno de los mitos más frecuentes en torno a la salud mental es creer que una herramienta reemplaza a la otra. En un contexto donde el coaching, la terapia psicológica y otras formas de acompañamiento conviven —y a veces compiten—, las especialistas coinciden en que cada enfoque cumple una función distinta.

En sus sesiones, Daniella Salinas destaca que la independencia del consultante es un objetivo central. “El acompañamiento sostenible es clave, pero no quiero que dependan de mí. Mientras menos necesiten volver, mejor está funcionando el proceso”.

Camila Benzaquen refuerza esta idea desde la psicología: el acompañamiento terapéutico busca construir herramientas internas que acompañen al paciente en su vida cotidiana, sin generar dependencia del espacio clínico. “La terapia es un lugar para desarrollar recursos, no para quedarse atrapado en el problema”.

“Nos cuesta aceptar dónde estamos parados emocionalmente. y, sin ese reconocimiento, no hay proceso posible”, apunta Daniella Salinas.

Autocuidado y responsabilidad emocional

En tiempos donde el autocuidado se ha convertido casi en una consigna de redes sociales, ambas profesionales coinciden en que el concepto va mucho más allá de rutinas estéticas o pausas ocasionales. “El autocuidado real tiene que ver con responsabilizarte de lo que sientes y de cómo te vinculas”, explica Salinas.

Poner límites, comunicar incomodidades y sostener conversaciones difíciles también es una forma de cuidado. “La responsabilidad afectiva empieza por uno mismo. Si no te haces cargo de lo que te pasa, difícilmente podrás cuidar un vínculo”, añade.

El valor de pedir ayuda

Para quienes aún sienten vergüenza o culpa al pensar en iniciar un proceso terapéutico, el mensaje es claro: no hay un único camino. “Probar distintas herramientas es válido”, afirma Daniella. “Cada etapa de la vida pide algo distinto”.

Camila Benzaquen lo resume desde la psicología: “Hablar sana. El diálogo, con un profesional o con un acompañante adecuado, acelera procesos que solos pueden tardar años”.

Hablar de salud mental sin tabúes no es solo visibilizar el tema. Es animarse a sentir, a decir, a pedir. Y, sobre todo, a dejar de hacerlo en silencio.

“Hablar sana. El diálogo, con un profesional o con un acompañante adecuado, acelera procesos que solos pueden tardar años”, afirma Camila Benzaquen.

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