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Sincronía eterna

Mafer Neyra y Ernesto Cabieses comienzan a escribir el capítulo más lindo de su historia: su camino hacia el altar. Publicado: 28 de diciembre de 2025

Desde su pedida de mano en Indonesia, hasta la construcción de su hogar con Frankie, este es el relato de un amor que madura a su propio ritmo.

Por Arianna Gonzales

Hay historias de amor que se presienten antes de empezar. Que llegan como una señal, y que nacen desde antes de que tan siquiera dos personas crucen palabras. La de Mafer Neyra y Ernesto Cabieses comenzó así: con la timidez de dos adolescentes que se cruzaban en una playa, sin saber que, años después, el mar sería testigo del “sí” que reafirmaría su camino juntos. Antes del final del 2025, el año en el que se comprometieron, Mafer y Ernesto volvieron a Playa Canarias, el lugar donde se conocieron, esta vez para protagonizar la portada de Asia Sur con la que sellan el anuncio de su esperada boda. Era inevitable que la pareja no se llenara de recuerdos mientras caminaba por la orilla. “Ernesto era mi crush”, confiesa Mafer entre risas. Lo que empezó siendo una ilusión adolescente se transformó, ya de adultos, en una relación donde la sincronía es brújula. “Somos un equipo”, dicen hoy, con la naturalidad de quienes han encontrado en el otro un hogar. Porque incluso antes del compromiso, ellos ya se sabían familia: una construida a base de risas cotidianas, de rutinas compartidas y de la presencia fiel de Frankie, su inseparable perro salchicha.

EL VIAJE QUE CAMBIÓ TODO

El compromiso tuvo lugar en Indonesia. Aunque ella creyó hasta el último minuto que era un viaje familiar más, Ernesto llevaba meses preparando el momento: diseñando el anillo en secreto, inventando reuniones falsas para que Mafer no sospechara, guardando nervios, y hasta consultando una y otra vez con el encargado del hotel si el atardecer sería perfecto. Llevaba consigo la emoción, pero también la presión silenciosa de querer estar a la altura de lo que Mafer siempre había soñado. El clima jugó sus propias cartas, con tormentas y un aumento en la marea. Y entonces —como si la historia misma lo reclamara— un día salió un sol abrasador. Esa fue la señal que Ernesto estaba esperando. Ella volteó, lo vio arrodillado y el mundo se detuvo. Confiesa que no lloró, sino que entró en un shock propio de la emoción. Sintió que aquel niño que años atrás la había deslumbrado en la playa estaba hoy frente a ella, pidiéndole compartir su vida para siempre. Detrás de esa escena perfecta estaban sus familias como cómplices: los papás de Ernesto guardando el anillo por meses, los papás de Mafer recibiendo la noticia en un almuerzo lleno de emoción, y sus hermanos confabulados para mantener el secreto y registrar cada segundo de la pedida. Antes de compartir su felicidad en redes, tuvieron la celebración perfecta, reunidos en una isla donde nadie más existía. Y luego, vino la desconexión: ellos, la naturaleza, el mar, los recuerdos grabados en vlogs que hoy reviven como una película.

“SOMOS UNA FAMILIA Y UN EQUIPO. FUNCIONAMOS DEMASIADO BIEN. ERNESTO ES MI MAYOR APOYO, LA PERSONA QUE MÁS CONFIANZA ME DA. SIN DUDA, MI SOPORTE”.

EL AMOR EN LA VIDA DIARIA

Pero la magia del viaje es solo un capítulo. Lo que sostiene la historia es su día a día. La convivencia fue el verdadero punto de inflexión. Mafer, tan familiar, temía extrañar su casa; pero junto a Ernesto descubrió que el hogar no era un lugar, sino una persona. Él, aterrizado y práctico, se volvió su paz en los días de ansiedad. Ella, detallista y creativa, lo impulsó a salir de su zona de confort, a explorar esa faceta de creador de contenido que hoy él abraza con seguridad. “Nos empoderamos mutuamente”, dicen. Él la ayuda a bajar a tierra cuando su mente vuela; ella lo empuja hacia nuevas oportunidades, hacia versiones de sí mismo que quizás no habría conocido solo. Entre ambos hay equilibrio, amor y humor: tres ingredientes que sostienen una relación que ha crecido sin prisa. En esa misma visión compartida del futuro, ambos confiesan que sueñan con ampliar la familia. No hay prisa, solo la certeza de que ese será un capítulo que llegará en el momento preciso. Hablan de tener un niño primero. Saben que la vida que están construyendo juntos —la de la calma, la comunicación y la complicidad absoluta— será el mejor lugar posible para recibir a quienes vengan después. Y ese sueño, aunque aún lejano, late ya como una promesa compartida.

EL CAPÍTULO QUE VIENE

Ahora comienza otra etapa: la de planear una boda soñada. O dos, mejor dicho. Una civil en septiembre de 2026 y una ceremonia religiosa a inicios del 2027, cada una con su propia estética y su propio universo visual. La fantasía, las hadas, lo mágico —el mundo íntimo de Mafer— encontrará su lugar en alguna de estas celebraciones. Y Ernesto, fiel a su estilo cálido, solo pide una cosa: que ella sea feliz. Aún discuten detalles de algunos aspectos de las celebraciones, pero ya han decidido revelar quién estará a cargo de sus looks. El diseñador peruano Noe Bernacelli aterrizará todas las ideas que ambos tienen en mente. Mafer y Ernesto sueñan despiertos con el proceso creativo que significará crear un vestido de la mano de su amigo y confían a ojos cerrados en que, más allá del resultado, disfrutarán cada segundo del proceso.

LA PROPUESTA DE MATRIMONIO TUVO LUGAR EN INDONESIA, DURANTE UN VIAJE FAMILIAR REALIZADO EN EL MES DE AGOSTO DE 2025.

AMOR A LA COTIDIANA

Lejos de la marea que significa preparar una boda, ambos encuentran paz en el mismo lugar: en un domingo cualquiera, junto a Frankie— sin más plan que estar juntos. Risas, calma, complicidad. Porque la historia de Mafer y Ernesto está hecha de saber que el amor verdadero también vive en lo cotidiano. Y quizás por eso, cuando miran hacia adelante, ven un futuro que no necesita de mucho. Un futuro que respira paz, comunicación, apoyo y muchas risas. Lo que viene es un capítulo sin igual: lo dice la forma en que se miran cuando hablan del otro. Ese brillo silencioso que aparece cuando uno dice: “Somos un equipo”, y el otro asiente sin dudar.

PRODUCCIÓN: The Branded Lab

FOTOGRAFÍA: Andrés Espinoza

ASISTENTES DE FOTOGRAFÍA: Yuri Russo y Camila Villanueva

VIDEO: Fabiola Paredes

DIRECCIÓN DE ARTE Y STYLING: Guillermo Alvarez

MAKEUP Y HAIRSTYLE: Ivone Chavez

ASISTENTE DE MAKEUP: Carina Crisostomo

AGRADECIMIENTOS DE STYLING: Mafer Neyra: Noe Bernacelli (@noebernacelli); Yahel Waisman (@yahelwaisman); Capittana (@capittana); ECRU (@ecru.brand); Ayni (@ayniuniverse); Almudena Miliani (@Almudena.Miliani). Ernesto Cabieses: Spavaldi Milano (@spavaldi_milano).

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