SUSCRÍBETE
Noticias

De las redes al emprendimiento

Influencers que construyen su propio imperio. Publicado: 29 de diciembre de 2025

Lo que empezó como un espacio para compartir un estilo de vida, una pasión o un talento terminó convirtiéndose en un punto de partida para construir negocios reales, con identidad propia y visión de largo plazo. Carolina y Stephan Braedt, Valeria Basurco y Daniela Sanguinetti representan a una nueva generación de emprendedores que han encontrado en las redes sociales una plataforma para crecer, pero también un motor para transformar ideas en empresas con propósito.

El punto en común entre todos ellos es claro: su emprendimiento no nació porque tenían seguidores; si no porque tenían una historia que contar.

POLLIZOS: DOS HERMANOS, UNA MARCA Y UNA FORMA DE ENTENDER EL NEGOCIO

La historia de Pollizos parte de una mezcla familiar: recuerdos de domingos alrededor de la brasa, roles complementarios y la decisión de convertir esa nostalgia en un concepto gastronómico contemporáneo. Carolina y su mellizo Stephan unieron creatividad y números: ella lidera la estética, la comunicación y la experiencia en sala; él, con formación financiera y años en banca y consultoría, aterriza las cifras y la operativa. “El Perú me llamó y dije: ‘Es momento de regresar… y ahí nació Pollizos”, resume Stephan sobre su retorno y su salto al emprendimiento.

Pollizos no es solo una pollería más: es una propuesta que mezcla brasa tradicional con ideas del fried chicken internacional, schnitzel de la memoria familiar y diseño del local pensado casi como un museo. “Trabajar con la familia exige límites: el negocio termina y seguimos siendo hermanos”, dice Carolina sobre la clave para que la sociedad funcione.

CAROLINA BRAEDT: DE INFLUENCER A LA EMPRESARIA MULTIFACÉTICA

Carolina no solo mira a Pollizos: su trayectoria empresarial incluye su marca de ropa Attelina, el proyecto turístico inmobiliario Pirámides de Máncora y participaciones en desarrollos como el aeródromo y la Marina Coast, entre otros. Su salto a los negocios viene de una mezcla de legado familiar y la capacidad de transformar su personal branding en activos tangibles: hoteles, espacios residenciales y ahora la pollería con su hermano. Ella define su estrategia como “menos es más”: lanzar drops de moda, apostar por hospitalidad y proyectos de largo recorrido que permitan crear valor y empleo. Su visión del emprendimiento siempre va con responsabilidad operativa y foco en el cliente: “He armado equipos que toman decisiones, pero sigo siendo la cara y la brújula creativa”, explica.

VALERIA BASURCO: DE TUTORIALES DE BELLEZA A ALMA BONITA, SU MARCA DE BELLEZA

Antes de emprender, Valeria Basurco ya era un nombre consolidado en el mundo digital local. Comenzó compartiendo tutoriales, reseñas de productos y con tenido de belleza cuando todavía no existían los grandes equipos de creación. “Yo empecé con lo que tenía: una cámara, luz natural y ganas”, recuerda. Sus seguidoras buscaban autenticidad, productos funcionales y, sobre todo, confianza.

Valeria entendió que ese era el espacio perfecto para construir algo propio. Su emprendimiento, Alma Bonita, nació de identificar un vacío práctico: productos que funcionaran para creadoras y usuarias reales y, so bre todo, una estética propia: brochas rosas distintivas, fórmulas cruelty-free y lanzamientos pensados para durar. Su estrategia fue convertir la confianza que ya tenía en redes en fidelidad de compra: involucrar a la comunidad en decisiones de producto (nombres, tonos) y priorizar accesibilidad y calidad. Ahora, Valeria ya coloca sus productos en tiendas como Ripley y Mia Beauty Bar, prueba de que su marca pasó de hobby a negocio con canal minorista.

DANIELA SANGUINETI: EL CASO INVERSO — EL NEGOCIO QUE IMPULSÓ LA CREACIÓN DE CONTENIDO

Daniela no nació en TikTok; primero construyó Oh Zsa Zsa, una marca con 15 años de trayectoria, y luego transformó esa experiencia en The Loft Creative Gallery, un estudio-showroom pensado para creadores y marcas que necesitan un “todo listo” para producir contenido. The Loft nació del vacío que ella misma vivió como empresaria: estudios fríos sin props, sin equipo ni experiencia completa. “Abrimos The Loft en 2023 para que las marcas lleguen y empiecen a producir sin preocuparse por nada”, explica Daniela.

Para Daniela, el paso fue a la inversa: el negocio la obligó a comunicar el proceso, a compartir el backstage y a volverse creadora desde la necesidad de escalar la empresa. The Loft es hoy un servicio profesional que combina intención creativa, calidad técnica y experiencia de cliente. El cierre de Oh Zsa Zsa en 2025 marcó la transición definitiva hacia este nuevo foco, con proyección internacional hacia Los Ángeles en 2026.

CUANDO LA MARCA PERSONAL SE CONVIERTE EN PROYECTO DE VIDA

Más allá de los números y del crecimiento en redes, lo que une a estos cuatro emprendedores es la claridad con la que han entendido su propia evolución. Las plataformas digitales les dieron visibilidad, sí, pero fueron la disciplina, la identidad de marca y la capacidad de leer a sus comunidades lo que convirtió cada proyecto en una empresa real. Detrás de cada lanzamiento hay estrategia; detrás de cada decisión, una visión de futuro.

Ninguno se quedó solo en el “influenciar”: todos apostaron por construir algo que trascienda la pantalla. Carolina, Stephan, Valeria y Daniela representan una nueva generación de creadores que se rehúsa a quedarse en lo superficial. Son empresarios que gestionan equipos, diseñan productos, analizan números y, sobre todo, entienden que el verdadero valor está en crear experiencias que conecten.

Su paso de las redes al emprendimiento no fue un salto improvisado: fue el resultado de años de trabajo, intuición y convicción. Sus historias lo demuestran: cuando el contenido tiene propósito, el emprendimiento encuentra su camino.

compartir:

Noticias

VER MÁS