La esgrima peruana atraviesa una etapa de crecimiento deportivo impulsada por el trabajo sostenido de sus atletas, entrenadores y la Federación Peruana de Esgrima. Aunque su práctica continúa concentrada principalmente en Lima, los resultados internacionales de los últimos años reflejan el potencial de una disciplina que busca llegar a más jóvenes en todo el país.
César Suarez, entrenador que lleva ocho años trabajando con deportistas de la selección, destaca que los logros recientes son consecuencia de un proceso constante. Para el especialista, el 2026 representa una temporada especialmente productiva, en la que una nueva generación de esgrimistas comienza a consolidar su preparación con resultados destacados.

Una generación joven que destaca internacionalmente
Entre los principales logros figura la participación peruana en la Copa del Mundo de Florete realizada en Lima, donde el equipo femenino obtuvo la medalla de plata por equipos y una medalla de bronce individual. Asimismo, en los Juegos Sudamericanos disputados en Rosario, Mariana Soriano consiguió la plata en florete femenino individual, mientras que Alesio Fucuda alcanzó el bronce en la competencia masculina. El equipo integrado por Isaac Ariza, Fucuda y Joaquín Espinoza también obtuvo una medalla de bronce.
A estos resultados se suma el tercer lugar conseguido en el Campeonato Panamericano Junior en febrero, con un equipo femenino integrado por Mariana Soriano, Astrid Bravo, Cielo Vicarra y Valeria Chipoc. Además, Astrid Bravo, de 16 años, ganó la medalla de oro en los Juegos Sudamericanos de la Juventud realizados en Panamá, en abril.

Rumbo a nuevas oportunidades
El siguiente desafío será el Campeonato Sudamericano precadete, cadete y juvenil, cuya delegación comenzará a viajar a Medellín. Aproximadamente 48 deportistas participarán en esta experiencia, que forma parte de un calendario internacional en el que Perú busca mantener su protagonismo.
La formación de nuevos talentos también comienza desde edades tempranas. Aunque la categoría inicial de competencia es sub-9, los niños pueden acercarse a la esgrima desde los cinco o seis años mediante actividades lúdicas y materiales adaptados para su aprendizaje. En Lima, clubes como Regatas y AELU, además de la Escuela Cubana de Esgrima y la Academia de la Federación en la Videna, ofrecen espacios para practicar esta disciplina.
Uno de los principales retos es descentralizar el deporte. La Federación trabaja en la formación de entrenadores que permitan impulsar su desarrollo en otras provincias y ampliar las oportunidades de participación.

La esgrima peruana busca así consolidar sus resultados y construir una comunidad deportiva más amplia, demostrando que el trabajo constante puede abrir nuevas oportunidades para las futuras generaciones.