En un contexto donde el fast fashion domina vitrinas y redes sociales, una marca peruana decide ir a contracorriente. Nita Maité no solo propone prendas, sino una manera distinta de entender el lujo: más consciente, más humano y conectado con el origen de cada pieza.
Detrás de la marca está Liliana Zignago, diseñadora peruana que, tras años postergando su vocación, decidió —después de la pandemia— apostar por sí misma y por una idea que la acompañó toda la vida.
La historia comienza en 2022, en un momento de quiebre personal y profesional. Liliana había cerrado su marca de zapatos, un negocio que sostuvo durante ocho años. Madre de tres hijos, dedicó gran parte de su vida a la crianza, dejando en pausa su deseo más profundo: diseñar vestidos. “La pandemia te obliga a replantearte muchas cosas, y ahí entendí que mi momento era ahora”, recuerda. Ese punto de inflexión marcó el nacimiento de una marca que hoy se define por la calidad, la sostenibilidad y una identidad clara.

Liliana Zignago creadora de
El proyecto tomó una dimensión especial cuando su hijo mayor, Lorenzo, recién egresado de la universidad, le propuso convertirse en su socio. En una dinámica poco habitual, fue el hijo quien apostó por el talento de su madre. Hoy, ambos conducen la marca desde roles complementarios: ella lidera el diseño y la creatividad; él se encarga del área administrativa y financiera.
La marca proyecta su ingreso a las principales ferias internacionales, convencida del alto potencial exportable de su propuesta. Con el respaldo de PromPerú, ya ha participado en eventos fuera del país y concretado ventas en mercados como Paraguay y Chile. Nita Maité nace en el Perú con una clara proyección global.

Liliana Zignago junto a su hijo Lorenzo.
Lujo consciente
Uno de los pilares fundamentales de Nita Maité es el uso exclusivo de algodón 100 % pima certificado, en tela plana. El algodón pima peruano es reconocido como uno de los mejores del mundo: una fibra natural de gran durabilidad, hipoalergénica y biodegradable.
Este compromiso define lo que la marca denomina “lujo sostenible y consciente”: prendas pensadas para durar, producidas de manera ética y transparente. Toda la cadena de producción es nacional y, en su mayoría, femenina, desde la cosecha del algodón hasta la confección final.
En un mercado desafiante, Nita Maité apuesta por educar al consumidor y comunicar el valor detrás de cada prenda. “No vendo solo un vestido bonito; vendo toda la historia que hay detrás”, concluye Liliana. Así, la marca se consolida como una propuesta que no solo viste cuerpos, sino también convicciones: moda con alma, hecha en Perú.