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Lisbeth Moebius: construir marcas con propósito

Entre The Showroom, Alma Bianca y una nueva alianza creativa, Lisbeth Moebius fortalece su presencia como referente de la moda peruana con una visión auténtica y orientada a la expansión global. Publicado: 4 de enero de 2026

Lisbeth Moebius se ha convertido en una de las figuras más interesantes del ecosistema de moda peruano, no solo por su capacidad creativa, sino por una visión empresarial que une propósito, estrategia y sensibilidad. Su sello, afirma, es “construir marcas con propósito”: proyectos que nacen desde la emoción, pero se sostienen en procesos sólidos, decisiones conscientes y una mirada de largo plazo. Detallista, flexible y profundamente colaborativa, hoy fortalece su imagen como referente en una industria donde la autenticidad se ha vuelto clave.

The Showroom: ocho años de comunidad

Su camino en la moda comenzó hace ocho años con The Showroom, la concept store que fundó junto a su socia Andrea Paredes. El proyecto nació al identificar un vacío: Lima necesitaba un espacio que reuniera a diseñadores independientes y les ofreciera una plataforma real para mostrarse y crecer. La apuesta fue crear una tienda que funcionara como vitrina, laboratorio y punto de conexión entre el talento local y el consumidor final.

Hoy, con tres sedes en Miraflores, San Isidro y Surco, The Showroom se ha consolidado como un referente de la moda independiente, reconocido por su curaduría, su comunidad y su rol en la profesionalización del diseño peruano. Mantener un retail de autor durante tantos años no ha sido fácil, especialmente en un contexto marcado por cambios en los hábitos de consumo, digitalización acelerada y momentos de incertidumbre. Sin embargo, la consistencia y la capacidad de adaptación han sostenido el proyecto. “Hemos sobrevivido porque trabajamos desde la comunidad y porque entendemos que la moda evoluciona constantemente”, explica.

Alma Bianca: tejido con identidad

En paralelo, Lisbeth decidió abrir un espacio más personal: Alma Bianca, su marca de knitwear. La creó impulsada por su fascinación por las fibras naturales, la artesanía peruana y el potencial creativo del tejido. En solo dos años, la marca ha construido una identidad clara basada en producciones responsables, mezclas de fibras naturales, talleres locales y una estética limpia que prioriza la calidad y la durabilidad.

Su próximo gran paso llegará en 2026 con su ingreso al mercado estadounidense, un proceso que Lisbeth ha trabajado de manera orgánica y estratégica desde su mudanza a Miami. Ajustes en tallajes, narrativa de marca, logística y construcción de comunidad han sido clave para preparar esta expansión.

Este año, además, suma un nuevo capítulo: una alianza con tres empresarias de la moda peruana —Melissa Del Solar (Lola), Liliana Zignago (Nita Maité) y Pía Vargas (Pía Vargas Couture)—. El proyecto nació de la amistad, la admiración mutua y la convicción de que la colaboración es clave para llevar el diseño peruano a nuevas escalas. La iniciativa busca unir fortalezas, compartir procesos, profesionalizar estructuras y construir una propuesta sólida de internacionalización. “La industria es desafiante cuando se navega sola. En red se crece más”, señala.

Hacia una moda más global

Coordinar The Showroom, Alma Bianca, la alianza y la maternidad exige equilibrio, claridad y estructura. En cada proyecto, Lisbeth asume un rol distinto —estratega, creadora, articuladora—, pero todos responden a una visión común: construir marcas coherentes que conecten con las personas y contribuyan al crecimiento de la moda peruana.

Su lectura del panorama actual es optimista: el mundo busca autenticidad, origen y productos con valor cultural, atributos que el diseño peruano posee de manera natural. El desafío, sin embargo, está en la profesionalización: calidad consistente, procesos alineados y una narrativa global sin perder la esencia.

De cara a 2026, The Showroom se fortalecerá con nuevas experiencias; Alma Bianca debutará oficialmente en Estados Unidos; y la alianza colaborativa continuará consolidándose como plataforma de expansión. En esa ruta, Lisbeth proyecta también un rol más activo como mentora, impulsando espacios educativos para emprendedoras.

A quienes recién empiezan, deja un mensaje que resume su filosofía: claridad, coherencia, comunidad y constancia. “En la moda no gana quien va más rápido, sino quien es auténtica y disciplinada”.

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