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Moda

Pallay: el arte del telar ancestral hecho moda sostenible

Más de cien tejedoras cusqueñas son el alma de esta firma que une diseño contemporáneo, técnica milenaria y un compromiso sostenible que transforma comunidades y conciencia. Publicado: 5 de julio de 2025

PALLAY no es solo una marca de moda sostenible: es una historia viva tejida por manos maestras en las alturas del Cusco. Con más de 100 mujeres artesanas de comunidades altoandinas como protagonistas, esta firma peruana nace del deseo profundo de res catar una técnica milenaria y transformarla en prendas contemporáneas con alma, historia y un impacto real

“Pallay” significa en quechua tanto iconografía ancestral como cosecha, un doble significado que resume la esencia de esta marca. El nombre no fue una decisión unilateral: fue elegido en conjunto con las tejedoras, quienes son el corazón de este proyecto. “Cada pieza refleja lo que la tejedora siente o quiere expresar a través de su telar”, cuenta Alejandra Rivera Raffo, CEO y cofundadora de PALLAY, junto con su esposo Marcelo Henríquez Sala zar. “Nuestro propósito es conectar la cultura altoandina con el mundo, visibilizando el talento de estas maestras tejedoras”.

UNA HISTORIA DE CO-CREACIÓN

La historia de PALLAY se remonta a 2014, cuando Alejandra y Marcelo tu vieron su primer contacto con la comunidad de Acchahuata. Impactados por el talento textil de las mujeres de la zona, notaron también una profunda brecha entre ese conocimiento ancestral y las oportunidades reales de desarrollo económico. Durante tres años, trabajaron de la mano con las tejedoras, mejorando técnicas, hilados y procesos. Solo entonces, en 2017, nació formalmente PALLAY como marca. El vínculo con las comunidades es todo menos transaccional. PALLAY no busca solo a las tejedoras más hábiles, sino a aquellas que sepan trabajar en equipo y compartan valores humanos. Hoy, colaboran con cuatro comunida des: Acchahuata, Chalhuacocha, Huacahuasi y Huilloc Alto, a más de 4.600 metros de altura. Cada relación se cultiva desde el respeto, la confianza y la permanencia a largo plazo.

EL TELAR DE CINTURA COMO RESISTENCIA CULTURAL

En el corazón de cada prenda está el telar de cintura, una técnica con más de dos mil años de historia. Preservar esta herencia textil es uno de los pilares de PALLAY. Por ello, promueven activamente la participación de tejedoras jóvenes para asegurar la transmisión intergeneracional del conocimiento. El proceso es completamente artesanal: desde el esquilado de la fibra de alpaca u oveja, pasando por el hilado, el teñido con tintes naturales, el urdido y finalmente el tejido. Cada iconografía —cada “pallay”— es una expresión única de la tejedora, una obra artística que no se repite. “Lo que ellas plasman viene de su corazón. Cada telar es una pieza única”, afirma Alejandra.

MODA QUE CONECTA TRADICIÓN Y VANGUARDIA

Uno de los retos más estimulantes para PALLAY ha sido fusionar esta tradición milenaria con un lenguaje de diseño contemporáneo. Su propuesta está pensada para una mujer moderna, consciente y conectada con el valor de lo hecho a mano. “Queremos que nuestras piezas sean usables, pero también que conserven una carga simbólica. Estudiamos tendencias, pero siempre partimos de la tradición”, explica Alejandra. Desde capas y chalecos hasta cojines o accesorios en cuero, cada producto PALLAY integra el telar como elemento central y se convierte en una declaración de estilo, identidad y compromiso ético.

UN CLIENTE CON CONCIENCIA

Pallay atrae a un público que busca autenticidad, calidad y responsabilidad. Su consumidor ideal valora el proceso, se interesa por la historia detrás de la prenda y desea que su compra tenga un impacto positivo. “Son clientes que preguntan, que quieren saber quién tejió, cómo se hizo, qué representa”, comenta Alejandra. Y ese impacto existe. No solo en lo ambiental —al tratarse de procesos manuales y materiales nobles—, sino en lo social. Gracias a su modelo de trabajo sostenido, muchas tejedoras han podido mejorar la nutrición y la educación de sus familias. Un estudio antropológico reciente evidenció el valor que ellas otorgan al vínculo a largo plazo con la marca: estabilidad, reconocimiento y empoderamiento.

CAMINO AL COMERCIO JUSTO CON MIRAS A LA INTERNACIONA LIZACIÓN

Pallay está actualmente en proceso de certificación como empresa de comercio justo. Además, desde su constitución ha operado como empresa BIC (de triple impacto positivo: económico, social y ambiental). “Somos un puente entre las tejedoras y el mundo. Pero ser un puente implica una gran responsabilidad”, reflexiona Alejandra.

Con la mirada puesta en el futuro, PALLAY busca trascender fronteras. Si bien el turismo ha sido un canal importante, la marca apunta ahora a una expansión tanto nacional como internacional que le permita crecer sin de pender exclusivamente de la afluencia turística. como la marca de moda sostenible del Perú”, asegura Alejandra, con la convicción de quien sabe que está sembrando —y cosechando— algo mucho más grande que moda.

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